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PELIGROS EN CASA

EL RIESGO DE LA MASCOTA

PELIGROS EN CASA              



Si bien es cierto que los riesgos aumentan  cuando nuestro gato sale “de puertas afuera”, también es cierto que los animales que residen en el interior del hogar no se ven libres de posibles accidentes.

Si a la posibilidad real de enfrentarse con todos los elementos potencialmente dañinos y las más variopintas y comprometidas situaciones, unimos la especial forma de ser del gato y su inagotable espíritu investigador, debemos tener presente que nuestro amigo felino podrá enfrentarse a alguno de los siguientes peligros y que nuestra actuación puede llegar a ser vital.

INTOXICACIONES.


La presentación de intoxicaciones en los animales domésticos son cada vez más frecuentes, debido principalmente a que su entorno vital está cada vez más saturado de agentes tóxicos.

La ingestión de tóxicos en nuestros felinos es un problema bastante más frecuente de lo que algunos piensan; si bien es cierto que el perro sufre un mayor número de problemas de ingestión de sustancias tóxicas, el gato, un poco más prudente, tampoco se libra de tan peligroso riesgo. Los productos de limpieza, ciertas plantas... pueden provocar desde patologías digestivas de distinta gravedad hasta la muerte del animal. Lo ideal es acudir al veterinario de forma inmediata, llevando una muestra de la planta, del producto ingerido o el envase que lo contiene. Como reglas básicas tendremos presente:

-    Ante una posible ingestión de sustancias corrosivas (sosa, lejía...) no provocaremos el vómito; si lo hacemos, el producto en cuestión lesionará dos veces el aparato digestivo en su recorrido (entrada y salida). Administraremos leche o clara de huevo con el objeto de diluir el tóxico.
-    Si el animal presenta convulsiones o un gran estado de excitación, lo llevaremos a un lugar tranquilo e intentaremos protegerle de golpes y autolesiones contra el suelo y objetos (con mantas, cojines...)
-    Si el tóxico ha actuado por contacto con la piel, lavaremos con agua abundante.

De todas las intoxicaciones que puede padecer un animal de compañía dentro del hogar (pesticidas, fármacos, productos de limpieza...), en el caso de los gatos las intoxicaciones por plantas estarían en los primeros puestos.

INTOXICACIÓN POR PLANTAS.

Las plantas forman parte de un gran número de hogares: plantas de interior y de exterior están al alcance de nuestras mascotas a lo largo del día. Entre las principales plantas a tener en cuenta y quizás en primera posición tenemos las Azaleas, con una acción severamente tóxica que puede conducir al animal a la muerte.
Además tenemos bulbos como los Jacintos, Tulipanes y Lirios, alimentos de consumo habitual en el hogar como el Tomate y la Patata...
Y no debemos olvidarnos de las siguientes: los Geranios, los Potos, los Crisantemos, los Ficus, la Flor de Pascua, el Laurel...
Si tenemos alguna duda de que una u otra planta de nuestro hogar pueda haber causado una intoxicación al gato, llevemos una muestra de la planta a la clínica veterinaria.

QUEMADURAS.

Las quemaduras pueden llegar a producirse por un contacto directo con la fuente de calor (estufas, placas vitrocerámicas...) o por los no poco frecuentes accidentes domésticos (caída de café hirviendo, aceite... sobre el cuerpo del animal). Nuestra única actuación consistirá en lavar la zona dañada con abundante agua y, a lo sumo recortar el pelo de la zona... ¡y nada más! La aplicación de pomadas, ungüentos, remedios caseros... sobre la zona quemada suelen perjudicar más que ayudar a la resolución del problema.
La actuación del veterinario tras  la aportación del propietario es fundamental: si las lesiones ocupan menos del 15% de la superficie corporal, el pronóstico suele ser favorable; pero si la extensión es mayor el caso es grave.
Y no olvidemos las quemaduras eléctricas, parte o todo de una descarga eléctrica; cuando convivamos con un gato intentaremos proteger los cables de sus afilados dientes.

INSECTOS.

La ya comentada curiosidad del gato suele ponerle en contacto en múltiples ocasiones con todo tipo de seres  vivos, entre ellos los insectos. Aunque en la mayoría de los casos las picaduras no pasan de ser simplemente molestias, el propietario suele asustarse por el efecto producido: gran hinchazón de cara o "cara de boxeador", rascado, intranquilidad e incluso, en ciertos casos, dificultad respiratoria.
Ante tan genuino espectáculo nuestra actuación no será otra que lavar la zona con agua fría o aplicar compresas frías o hielo. Con esto, nuestra actuación habrá terminado; acudiremos inmediatamente al veterinario para que aplique el tratamiento oportuno;  no debemos olvidar que en muchos casos nuestro animal puede sufrir graves reacciones alérgicas que necesitan urgentemente la aplicación de antihistamínicos.

TRAUMATISMOS   

Los traumatismos más grave en los felinos suelen ser debidos a las caídas desde ciertas alturas al suelo (“gatos paracaidistas”); su continuo deambular por balcones, ventanas... ponen en grave riesgo su integridad si un mal paso o el interés por el vuelo de un ave les hace perder su incomparable equilibrio.
Las caídas al vacío suelen ocasionar graves lesiones e incluso pueden ser la causa de la muerte de nuestro gato. Aunque parezca una tontería, lo más importante es que el propietario del animal guarde la calma y que intente evaluar la situación y las posibles lesiones que presenta el animal. Ante cualquier tipo de traumatismo, (caídas al vacío, atropellos...) debemos tener presente los siguientes puntos:

-    Evitar en la medida de lo posible los movimientos bruscos del animal.
-    Si apreciamos o sospechamos que el animal tiene una fractura (deformación de una zona, crepitación al movimiento, visualización directa de un hueso...), no intentaremos colocar “nada” en su posición normal; en el mejor de los casos intentaremos fijar “todo” en la posición en que nos lo encontramos.
-    Nos fijaremos en la coloración de las encías; estas deberán ser sonrosadas; si por el contrario estuvieran pálidas, podrían ser un indicativo de hemorragia interna debido a la lesión de alguno  o algunos de los órganos alojados en las cavidades del animal.

Debemos tener siempre presente que aunque no se aprecien lesiones tras el accidente, la revisión del veterinario es primordial. Aunque externamente no observemos síntoma alguno, nuestro gato puede padecer graves lesiones internas.
HERIDAS

Las heridas pueden ser de muchos tipos: incisas, cortantes, profundas, superficiales... y pueden afectar a zonas de mayor o menor riesgo para la vida del animal. En la mayoría de los casos estas heridas son debidas a las peleas con otros animales (gatos, perros...) La actuación más adecuada ante una herida sangrante será comprimir la zona con el fin de parar la hemorragia; sólo en casos graves, en los que la presión directa no sea suficiente, será necesario aplicar torniquetes; estos se aplicarán entre la herida y el corazón, y deberán ser liberados cada 10 ó 15 minutos si el trayecto hasta la clínica es demasiado largo.
En el caso de heridas en las que la hemorragia este controlada, es importante recortar los pelos de la zona y lavar desde la herida hacia afuera. Si la lesión afecta a zonas u órganos muy sensibles (ojos), cubriremos y acudiremos inmediatamente al veterinario sin intentar ninguna otra acción.

GOLPE DE CALOR

La mejor forma de evitar el golpe de calor es no dejar al animal expuesto directamente al sol o encerrado dentro de un automóvil o de una terraza acristalada; si por nuestra negligencia llegamos a esta situación, debemos intentar rebajar la temperatura corporal del animal; para ello podemos bañarlo o mojarlo con agua fría; entre otros posibles métodos están los ventiladores y aparatos de aire acondicionado o la aplicación de hielo en ingle y/o axilas. Todos estos métodos deben ser complementados con la actuación inmediata del profesional.

INGESTIÓN DE CUERPOS EXTRAÑOS

Aunque los gatos suelen padecer también este tipo de accidente en menos ocasiones que el perro, también podemos  observar objetos punzantes en su lengua o encías o botones y otros curiosos objetos en el estómago.
En estos casos suele ser bastante complicado, por no decir imposible, convencer al animal para que abra su boca y podamos retirar el objeto clavado; a ello debemos añadir el riesgo de un doloroso mordisco en nuestras manos en el transcurso de tan compleja maniobra. Por ello, si sospechamos que nuestro gato ha ingerido algo distinto a su habitual alimento, si además esta sospecha se acompaña de vómitos y pérdida de apetito... lo mejor será acudir sin perder un segundo al veterinario.
En el caso de los cuerpos extraños clavados en la boca, serán fácilmente retirados  tras una ligera sedación del animal y la previa identificación de la localización mediante una radiografía. En el caso de sospecha de cuerpo extraño en estómago u otra parte del aparato digestivo, el veterinario realizará radiografías y/o ecografías para confirmar. En caso afirmativo puede ser necesaria la operación quirúrgica siempre que el objeto alojado en el aparato digestivo pueda provocar lesiones o se sospeche que no transitará hasta el ano.

Antes de terminar dos apuntes: en primer lugar que debemos ser muy prudentes en la relación que mantienen nuestros gatos con ciertos electrodomésticos... ¡¡nos explicamos!! Su curiosidad innata a llevado a muchos gatos a las clinicas de urgencia tras un prelavado en la lavadora o un periodo de confinamiento variable en el lavavajillas.
Y en segundo lugar y como última recomendación diremos que un gato correctamente alimentado dispondrá de unas defensas orgánicas capaces de enfrentarse a todos los riesgos diarios.
En nuestra mano está proporcionarles lo que necesitan y evitarles lo que les perjudica.


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